7 nov. 2011

Organismos extremófilos, los más parecidos a los posibles microbios extraterrestres

En las zonas abisales de los océanos, con aproximadamente 11000 metros de profundidad, la presión se eleva a 100 MPa. Allí casi no hay luz (en realidad se podría decir que es lo más parecido al negro perfecto). Las plantas no pueden crecer, hay poca comida. Condiciones similares se podrían dar en Europa, una de las cuatro lunas galileanas de Júpiter. ¿Puede existir vida en esas condiciones extremas de la Tierra? 

La respuesta es sí. Una nueva especie de arqueobacteria extremófila, la Pyrococcus CH1 (un hipertermófilo), fue descubierta recientemente en una próspera cordillera en medio del océano Atlántico dentro de un rango de temperaturas de 80º a 105º C y capaz de vivir a una presión hidrostática de 100 MPa (1000 veces más alta que la presión atmosférica normal).

Este descubrimiento fue realizado por un equipo internacional de microbiólogos del Microbiology of Extreme Environments Laboratory, en colaboración con el Institute of Oceanography of Xiamen (China) y el Earth Science Laboratory.

 Los microorganismos piezophilic constituyen un subgrupo de los extremófilos. Descubiertos en un lugar denominado "Ashadze", a 4100 metros de profundidad. Dicho lugar es el campo de ventilación volcánica explorado más profundo hasta el momento. La cepa CH1 fue aislada con éxito y se asigna al género Pyrococcus, dentro del tipo Euryarchaeota.
El descubrimiento extiende de los límites conocidos físicoquímicos de la vida en la Tierra. Los científicos pensaban que la vida no podía existir en esas regiones extremas del mar.

Pyrococcus CH1 es sólo uno de muchos ejemplos de microorganismos extremófilos en nuestro planeta, todos los cuales podrían coincidir morfológicamente con vida fuera del planeta; por ejemplo las que podrían descubrir las futuras sondas exploradoras de las lunas de Saturno (Titán) y Júpiter (Europa).

Los extremófilos son organismos aventureros que prosperan en donde otros microbios no resistirían. Esos lugares son agujeros de agua en ebullición en el fondo marino, lagos congelados de la Antártida o vertederos de desechos tóxicos.

La vida extraterrestre podría ser similar a estos microorganismos. Al menos una de las variantes de la vida microbiana extraterrestre. Las dos posibles ubicaciones mencionadas, Titán y Europa, son muy prometedoras. No sería conveniente gastar millones de dólares al azar, mandando sondas indiscriminadamente, sino planificando este tipo de eventos exobiológicos más probables.

Europa, una de las cuatro lunas principales de Júpiter, es la favorita de los exobiólogos. Aunque no posee tierra, tiene un enorme océano congelado en toda su superficie. Aunque debajo, en las profundidades, a varias decenas de kilómetros, posiblemente se calienta el agua a causa de las fuerzas de marea con el planeta Júpiter. Titán, la gran luna de Saturno, es la otra opción prometedora para los exobiólogos. Posee una superficie terrosa, con lagos y playas; además de contar con estaciones claramente marcadas. Tiene una atmósfera rica en nitrógeno y relativamente densa. Si bien la temperatura es muy baja (se encuentra diez veces más lejos del Sol que nosotros) la posibilidad de encontrar allí vida microbiana o incluso, en el peor de los casos, agentes prebióticos, es bastante alta. El descubrimiento, de sucederse, sería increíble.

Traducido y adaptado por M. M. Lanzi de: The Daily Galaxy

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