28 mar. 2014

Sorpresa por el descubrimiento de un sistema de anillos en un pequeño asteroide

El observatorio La Silla de la European Southern Observatory (ESO) en Chile junto con otros observatorios astronómicos de Sudamérica han descubierto algo que podría llamarse sorpresivo: un sistema de anillos densos y estrechos rodeando un asteroide denominado Chariklo. A partir de este descubrimiento, este asteroide pasa a ser el objeto menos masivo que posee un sistema de anillos. Es el quinto objeto del Sistema Solar que tiene el privilegio de tener anillos, junto con Saturno (el primero en descubrirse), Júpiter, Urano y Neptuno. Se puede suponer que el origen de estos anillos en el asteroide se deba a una colisión con un objeto menor, el cual se haya desintegrado y junto con material del asteroide pueda haber formado estos anillos. De todas maneras, según los astrónomos, el tema todavía representa un misterio. Los resultados de estas observaciones se han publicado en la revista online Nature, del 26 de marzo de 2014.
A pesar de haber realizado muchas búsquedas detalladas, no se habían detectado anillos en objetos de poca masa que orbitan el Sol. Este descubrimiento sobre el asteroide Chariklo se ha hecho mientras el mismo realizaba un tránsito estelar (pasaba frente a una estrella eclipsándola total o parcialmente).

Representación artística del sistema de anillos en Chariklo.
Crédito: Lucie Maquet/Nature
Felipe Braga-Ribas, del Observatorio Nacional MCTI, en Río de Janeiro, Brasil es el autor principal del nuevo artículo y responsable de planear la campaña de observación. Él afirmó que no estaban buscando anillos en el asteroide, pues creían que cuerpos pequeños como Chariklo no los podían poseer. Por lo que exclamó que fue una gran sorpresa encontrarlos, además de haber obtenido una impresionante cantidad de detalles en el sistema. 
El asteroide Chariklo es el miembro de mayor tamaño de un tipo de objetos conocidos como centauros, cuyas órbitas se hallan entre las de Saturno y Urano. Las predicciones mostraban que el asteroide transitaría frente a la estrella UCAC4 248-108672 el 3 de junio de 2013. Este tránsito sería visible desde el hemisferio sur. De manera que se utilizaron siete telescopios, incluyendo el telescopio danés de 1,54 metros y el telescopio TRAPPIST, ambos en el Observatorio La Silla (Chile) de ESO. A partir de los análisis de las imágenes obtenidas, los astrónomos fueron capaces de ver que la estrella desaparecía durante unos segundos a medida que Chariklo pasaba frente a ella, presenciando así una ocultación o eclipse.
Y es aquí cuando pudieron encontrar más de lo que esperaban: unos segundos antes y después del eclipse, la curva de luz de brillo aparente de la estrella hizo dos mínimos. Esto significó que algo alrededor del asteroide bloqueó parcialmente la luz de la estrella. Entonces, comparando los datos observados desde todos los emplazamientos el equipo de astrónomos pudo reconstruir muchos datos de este fenómeno tales como la anchura de los anillos, la orientación, la forma y otras propiedades más específicas, como que el sistema de anillos está constituido por dos anillos bien definidos de sólo tres a siete kilómetros de ancho. Y que los mismos están separados por un espacio despejado de nueve kilómetros. El tamaño del asteroide Charklo es de 250 kilómetros de diámetro.
Uffe Gråe Jørgensen, del Instituto Niels Bohr en la Universidad de Copenhague, Dinamarca, el cual es miembro del equipo afirmó que fue sorprendente descubrir que eran capaces de no sólo detectar el sistema de anillos, sino de especificar también que se trata de dos anillos claramente diferenciados. Además agregó que intentó imaginar cómo sería estar sobre la superficie de ese cuerpo helado, el cual posee una velocidad de escape tan baja que un auto deportivo podría dispararse al espacio con sólo acelerar (la velocidad de escape es de aproximadamente 90 metros por segundo). También dijo que intentó imaginar cómo se verían ese sistema de anillos de 20 kilómetros de ancho mil veces más cerca que la Luna".

Los anillos se podrían formar tras una colisión

Pese a que hay muchas preguntas que permanecen sin respuesta, los astrónomos creen que este tipo de anillos parecen formarse a partir de los restos generados tras una colisión. Los restos quedan confinados en los dos estrechos anillos por la presencia de pequeños satélites denominados putativos. Es decir, podrá ser que esta separación en el sistema de anillos esté controlada por uno o más satélites de menor tamaño. En los sistemas de Saturno muchas lunas denominadas pastoras amontonan los fragmentos de los anillos generando las famosas y múltiples divisiones que se ven. En este caso quizás uno o más satélites del asteroide, fragmentos de mucha menos masa, estarían haciendo el mismo trabajo.
"Al igual que los anillos, es muy probable que Chariklo tenga, al menos, una pequeña luna esperando ser descubierta," añadió Felipe Braga Ribas.
Los anillos pueden ser un fenómeno que, a su vez, lleve a la formación de una pequeña luna. Una secuencia de acontecimientos como esta, a una escala mucho mayor, podría explicar el nacimiento de nuestra propia Luna en los inicios del Sistema Solar, así como el origen de muchos otros satélites alrededor de planetas y asteroides.
Provisionalmente, el sistema de anillos fue denominado Oiapoque y Chuí, nombres de dos ríos cerca de los extremos norte y sur de Brasil.

Por Mariano Miguel Lanzi.
Fuente ESO

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