19 abr. 2014

La búsqueda de vida extraterrestre dio un gran salto hacia adelante

Los astrónomos han anunciado el pasado 17 de abril el descubrimiento del primer exoplaneta "primo de la Tierra". Se trata de un mundo rocoso del tamaño de la Tierra, distante a 490 años luz, denominado Kepler-186f y que puede ser capaz de soportar la vida tal como la conocemos. El descubrimiento refuerza aún más la idea emergente de que la Tierra no es un lugar único con vida, y que los ambientes habitables pueden estar extendidos por toda la galaxia, dijeron los expertos.
"Este descubrimiento establece que pueden existir y existen planetas del tamaño de la Tierra dentro de las zonas habitables de otras estrellas", dijo Douglas Hudgins, científico del programa de exploración de exoplanetas en la División de Astrofísica de la NASA. (La "zona habitable" es el rango de distancias desde una estrella en la que podría existir agua líquida en la superficie de un planeta.)
Kepler-186f es un primo de la Tierra en lugar de ser un gemelo de la Tierra, ya que orbita alrededor de una enana roja (también conocida como una enana de tipo espectral M). Se trata de un tipo de estrella mucho más pequeña y tenue que el Sol. El exoplaneta recién descubierto es probablemente uno de los muchos primos de la Tierra que se encuentran en el Universo, dijeron los investigadores.

Representación a escala de Kepler-186f en relación a la Tierra y al Sistema
Solar Interior. Crédito: space.com. NASA.
"Hay 100 mil millones de estrellas en nuestra galaxia, y siete de cada 10 de ellas son enanas M, como lo es Kepler-186f ", dijo Thomas Barclay, miembro del equipo que realizó el descubrimiento, del Instituto de Investigación Ambiental de la NASA en Moffet Field, Calif. "Esto significa que la mayoría de los planetas del tamaño de la Tierra o similares que se hallen dentro de la zona de habitabilidad orbitarán alrededor de enanas M, simplemente porque la mayoría de las estrellas son enanas M".

Mientras que las enanas M son muy diferentes del Sol, no hay razón para pensar que su relativamente débil luz rojiza no podría mantener ecosistemas en mundos en órbita alrededor de ellas.

"Kepler-186f probablemente recibe alrededor de una sexta parte de la luz en longitudes de onda que las plantas utilizan para la fotosíntesis que aquí en la Tierra", dijo Victoria Meadows, de la Universidad de Washington. "Y hay plantas terrestres que estarían muy a gusto con ello".

Debido a que las enanas rojas son tan débiles, sus zonas habitables se encuentran relativamente cerca de ellas, lo que presenta algunos posibles obstáculos para la aparición o persistencia de la vida en mundos que orbiten allí.
Por ejemplo, algunos planetas enanos dentro del sistema de la enana M posiblemente serían bloqueados por las mareas gravitatorias de la estrella, lo que haría que siempre muestren la misma cara a ésta, su estrella madre, en todo momento. Es decir, orbitarían de la misma manera que lo hace la Luna con la Tierra. 
Los investigadores ya han tenido esto en cuenta previamente, entendiendo que las fuerzas de marea haría que un planeta fuese inhóspito para la vida. En uno de esos mundos que orbiten tan cerca de sus primarias, uno de sus hemisferios estarían muy calientes, y el otro sumergido en un frío glacial. Sin embargo, un trabajo reciente haciendo uso de modelos computacionales sugiere que las corrientes de aire o de agua podrían transportar el calor alrededor de tales planetas, de manera que la noche eterna no sería tan fría ni el día, tan caluroso.
Aunque, otros contratiempos podrían causar que la vida no se desarrollase en exoplanetas orbitando a enanas M. Como para poder albergar vida necesitan estar dentro de la zona habitable, y ésta se halla tan cerca de la estrella, estos planetas recibirían la exposición continua a las potentes llamaradas estelares y otras erupciones de la estrella, lo que podría ser casi con seguridad perjudicial para la vida. De todas maneras, esto sería para exoplanetas muy cercanos. La zona habitable se extiende bastante más lejos, por lo que lo anterior no sería un un gran problema para todos los mundos enanos M (planetas del tamaño similar a la Tierra que orbiten enanas M), sino para algunos.
"Kepler-186f orbita una enana M de edad avanzada y, por lo tanto, tranquila", dijo Meadows. Y agregó que la estrella todavía presenta llamaradas y emanaciones similares pero no de carácter gigantes ni muy numerosas. Dijo que las que tiene son pocas y de baja intensidad, más o menos como es el caso de nuestro Sol. En resumen, los planetas rocosos que orbiten en torno a estrellas comunes en la galaxia pueden ser refugios perfectos para albergar vida.

Meadows concluyó que no hay una buena razón por el momento acerca de por qué los planetas enanos M no podrían ser habitables.

Por Mariano Miguel Lanzi

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