3 oct. 2015

Cómo es posible oír los sonidos de los planetas y otros cuerpos

Hace un tiempo la NASA publicó archivos donde se puede escuchar el sonido producido por los astros. Por ejemplo, se oye el sonido que emana de Saturno, de Júpiter, de la alta atmósfera terrestre, del Sol y demás. ¿Pero cómo es posible esto si sabemos que las ondas sonoras, al ser mecánicas, necesitan de un medio para propagarse? En el espacio exterior el vacío es casi perfecto, por lo que el sonido no puede propagarse en él.
Lo que se hace, en verdad, es traducir ondas del espectro electromagnético a ondas sonoras. Por ejemplo, se hace una correspondencia de frecuencias de ondas de radio a frecuencias de ondas sonoras. De esa manera se obtiene un sonido a partir de datos de ondas de radio.



Este procedimiento es muy común en ciencia y tecnología. Por ejemplo, el radar trabaja emitiendo y captando microondas, las cuales están muy por debajo del espectro visible. De manera que para obtener una imagen se han de corresponder ambos espectros y de esa forma se podrá ver una imagen a partir de microondas. También, la famosa ecografía nos permite ver el interior de un cuerpo porque se pueden traducir esas ondas de ultrasonido y pasarlas a escalas de grises, formándose así una imagen a partir del sonido.

En particular la mayoría de las audiciones que colgó la NASA en su página son a partir de ondas de radio emitidas por los cuerpos celestes.



La emisión electromagnética de los cuerpos está relacionada con la temperatura de los mismos, por lo que todos emiten ondas de radio, las cuales son las menos energéticas del espectro electromagnético y se emiten de cuerpos que están apenas unos grados por encima del cero absoluto.

Pero técnicamente se puede obtener sonido a partir de cualquier onda electromagnética si se traduce convenientemente y se establece una correspondencia de frecuencias.

También, en determinadas circunstancias, la frecuencia de las ondas de radio se equiparan completamente con la frecuencia de las ondas sonoras. Por ejemplo, las sondas Voyager I y II en su paso cerca de cada uno de los planetas exteriores del Sistema Solar, captaron con sus sensores la interacción de sus ionosferas con las partículas ionizadas provenientes del viento solar. Como resultado de ello se producen unas resonancias que se hallan en el rango de frecuencias de los 22 Hz a los 22000 Hz, justamente el rango en el que es sensible el oído humano. Por supuesto que hay que hacer una conversión de ondas electromagnéticas a ondas mecánicas resultando en sonidos. Además, como cada cuerpo celeste tiene sus propias emisiones de radiofrecuencias poseerán un tipo característico de sonido cuando se hacen las conversiones.


Pf. Mariano Miguel Lanzi
Fuente:
http://www.nasa.gov/

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