8 nov. 2015

Resuelto el misterioso caso de la lluvia roja de Kerala

En el mes de julio de 2001, en Kerala, al oeste de la India ocurrió un fenómeno inusual. Ocurrió en la época del monzón, donde fuertes vientos recorren el sur de Asia trayendo lluvias torrenciales. Concretamente, el día 25 de julio de ese año 2001 se sucedió un hecho extraordinario, pues empiezó a caer agua roja desde el cielo. Una lluvia completamente teñida de rojo. Según los testigos, la lluvia era de color rojo sangre, el agua que se derramaba desde los tejados también se veía de color rojo sangre. La extrañeza del hecho alarmó a todos y apareció de inmediato en la prensa local. Según las crónicas de los locales, las vestimentas quedaban con manchas rojizas. Incluso hubo informes que decían que en algunos sitios los árboles perdían las hojas luego de ser mojadas con esta lluvia carmesí.


¿Qué era esta lluvia roja?, la cual era tan intensa que teñía la ropa y hasta quizás podría tratarse de una sustancia tóxica, venenosa. El fenómeno puso en marcha de inmediato a toda la comunidad científica internacional. El doctor Santhosh Kumar se dirigió a Changanassery, la región de Kerala donde cayó esa lluvia teñida de rojo. Él dijo que cuando se enteró de lo que había pasado en su ciudad natal se preocupó dado que no sabía el grado de peligrosidad que encerraba ese fenómeno meteorológico. Esa misma mañana el doctor Kumar tomó muestras de lluvia roja y descubrió más cosas al respecto. Algunas personas narraron al doctor Kumar que habían escuchado truenos como nunca antes en sus vidas.



En un principio los científicos especularon que el tinte rojo del agua de lluvia podía deberse a fuertes vientos que habían arrastrado polvo rojo desde los desiertos de Arabia y lo habían depositado en Kerala en forma de lluvias. Otros científicos pertenecientes al departamento meteorológico de India especularon que la corriente en chorro del ecuador podría haber arrastrado cenizas de un volcán situado a aproximadamente 4800 kilómetros situado en las Filipinas.

Se comienza a analizar el fenómeno

En un primer análisis que se hizo del agua, reveló que ésta estaba relativamente limpia pero que contenía partículas rojas insolubles. De manera que si se la dejaba reposar, estas partículas decantaban depositándose en el fondo de los recipientes. De esta misma forma se comporta el polvo o la ceniza mezclados en agua. 
Lo que sí, ninguna de estas hipótesis explicaría los extraños sonidos estruendosos que habían oído los aldeanos. Es sabido que en esa época del año en el sur de la India predominan las tormentas eléctricas. Pero el doctor Kumar supuso que el fenómeno era algo más inusual. Él empezó a considerar la posibilidad de un estampido sónico, el mismo que ocurre cuando un objeto viaja más rápido que las ondas sonoras en el mismo medio. En ese momento, al romper la barrera del sonido, se oye una o varias explosiones. El tema era discernir de dónde pudo venir ese estampido sónico. Desde luego podía tratarse de un avión supersónico o algún objeto venido desde el espacio, como un meteorito o un cometa. De manera que la hipótesis que barajó el doctor Kumar fue la de un meteoro que entró a la atmósfera. Así entonces, la lluvia roja sería polvo teñido proveniente de su desintegración.

Los resultados iniciales dejan perplejos a los investigadores

Esta hipótesis despertó el interés de los científicos en todo el mundo. Por lo que se iniciaron varias investigaciones paralelas. Cuando el doctor Louis Godfrey junto con Santhosh Kumar, de la Universidad Mahatma Gandhi, analizaron con más detenimiento las partículas provenientes de la lluvia roja los resultados los dejaron perplejos.


Al mirar los corpúsculos bajo el microscopio vieron con claridad que no se trataba de partículas de polvo o cenizas. Claramente se trataba de células biológicas. Y tenían una estructura bien definida. Los análisis del agua de lluvia mostraban millones y millones de células rojas vivas. Semejante panorama llamó la atención del profesor Chandra Wickramasinghe, astrobiólogo. El profesor Wickramasinghe es, junto con Fred Hoyle, el creador del concepto de la Panspermia. Según este concepto o teoría, hay vida en todo el Universo. El profesor Wickramasinghe durante 30 años ha sido el pionero defensor de que la vida en la Tierra proviene desde el espacio. Según esta teoría, la vida en la Tierra se habría originado a partir de microorganismos llegados en cometas. Incluso hoy día, dice Wickramasinghe, los cometas podrían estar trayendo organismos vivos a la Tierra. Microorganismos vivos, bacterias y algas. El problema con esta teoría es que nunca se ha podido demostrar su veracidad. Por lo que la lluvia roja de Kerala podría ser la prueba que estaban buscando los defensores de la Panspermia.

El estruendo en el cielo podría probar la entrada de un cometa a la Tierra

Lo primero que llamó la atención a Wickramasinghe fue el sonido del trueno, lo cual sería prueba de que algo al entrar en la atmósfera habría explotado, y al hacerlo habría soltado esa enorme cantidad de material rojo. Pero la prueba de que las células habían venido en un cometa no podía demostrarse sin saber primero el tipo de células que conformaban este material rojo.
Lo primero que hicieron, el doctor Louis Godfrey y su equipo fue intentar buscar ADN en estas células rojas. En primera instancia y para su sorpresa, al analizar las células rojas descubrieron que carecían de ADN. Esto indicaba que sin ADN no podría haber vida, al menos como se la conoce en la Tierra, pues toda la vida terrestre, desde el microbio más pequeño hasta los animales o plantas poseen ADN en sus células. La conclusión en ese momento fue que las células eran de origen extraterrestre, que habían sido introducidas en nuestro planeta desde posiblemente un cometa.

La explicación extraterrestre toma predominio

La idea de que la lluvia roja de Kerala pudiese estar formada por organismos vivos extraterrestres acaparó numerosos titulares. Y según avanzaron las investigaciones, los científicos descubrieron algunas particularidades en la estructura de estas células. Lo que vieron fue que poseían numerosas paredes rodeando las entrañas de la propia célula. Pero lo que había dentro de estas paredes celulares seguía siendo un misterio.

La explicación de esporas terrestres comienza a ser tomada en cuenta

De todas maneras, como la ciencia nunca para, el doctor Kumar y su equipo sospechaban que podría tratarse de algún tipo de espora. Una espora es la forma de reproducción de muchas plantas, y están diseñadas para sobrevivir en condiciones adversas. Esto explicaría la multiplicidad de paredes que las hacen resistentes a los agentes externos. Para confirmar si se trataba de esporas, se enviaron muestras a científicos microbiólogos. Se suponía que las células misteriosas eran esporas de algunos líquenes que viven en las algas. Estos líquenes son especies de hongos que vive y crece asociado a las algas formando costras en árboles y rocas. Y en Kerala hay gran cantidad de estos líquenes asociados a algas, de color verde grisáceo aunque contienen precisamente esporas de color rojo.


De manera que a medida que prosperaba la hipótesis de los líquenes, menos factible parecía la hipótesis de la panspermia y el origen extraterrestre de las células.

Descubren finalmente ADN en las células

Como era muy difícil romper estas células, ese fue uno de los principales obstáculos a la hora de intentar extraer su supuesto ADN, pero en el año 2006 hubo un gran avance, pues las pruebas de las partículas rojas demostraron que sí había ADN en su interior, detrás de las gruesas paredes celulares. De manera que pudo determinarse que la lluvia roja de Kerala tenía ese código en común junto con todas las formas de vida terrestres. Este descubrimiento reforzó la teoría de que las partículas eran esporas.

Antecedentes de lluvias rojas en India

Pero aunque parezca asombroso, fenómeno de lluvias rojas ya se sucedió con anterioridad en India. En 1896 ocurrió igualmente, aunque para las autoridades del gobierno indio no fueron más que esporas de algas en suspensión, microorganismos eucariotas capaces de ofrecer esa súbita coloración en el agua que caía del cielo
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Anomalías todavía sin explicación

Sin embargo, quedaban dos anomalías sin explicar. La primera era que estas supuestas esporas son extremadamente resistentes al calor, pues pueden reproducirse incluso a temperaturas de 121ºC. Este al menos fue un descubrimiento espectacular, pues no se conoce ningún organismo capaz de reproducirse a esta temperatura. La segunda anomalía tiene que ver con la cantidad de esporas, pues eran unas 50 toneladas las que se acumularon en el agua de aquella lluvia. ¿Es posible que se liberen al aire, en una región reducida, tantas esporas a la vez? Podría haber algo puramente terrestre que levantase todo este material hacia el cielo, para luego dejarlo caer de nuevo en forma de lluvia. De manera que la pregunta sigue vigente: ¿de dónde provino semejante cantidad de células? No pudo ser de un árbol, pues en su tronco tiene una cantidad diminuta de esta sustancia. Ni tampoco de muchos árboles. Se necesitarían miles de árboles para generar tal cantidad de esporas.



Por supuesto que este comportamiento inusual de estas células no implica el origen extraterrestre de las mismas. Sin embargo, Wickramasinghe y colaboradores no pueden resistirse a señalar una explicación tan exótica. Han examinado la forma en que brillan cuando son iluminadas, y afirman que el fenómeno es notablemente similar a distintos espectros de emisión no explicados en diferentes partes de la galaxia. Uno de estos lugares es el Rectángulo Rojo, una nube de gas y polvo alrededor de una joven estrella en la constelación de Monoceros. Aunque no se puede admitir semejante teoría sin más pruebas, por el momento el hecho permanece en el misterio.

La última palabra, son microorganismos terrestres procariotas

Aunque por el momento, como el fenómeno de la lluvia roja ha ocurrido varias veces en la India, no se explicaría como un caso de la teoría de la panspermia. El Ministerio de Salud de la India tranquilizó a la población informando de que la lluvia roja era producto debe a un tipo de bacteria presente en un tipo de alga de la especie Trachelomonas. Normalmente están en el suelo y pueden adquirir colores que van desde el rojo al verde, pero en raras ocasiones llegan a ascender hasta la atmósfera. El instituto de Nanotecnología de la India lo reafirma con contundencia y tranquilidad: no es más que un microorganismo unicelular perteneciente al Reino Protista, conocido como Trachelomonas. 
De todas maneras, lo inusual del hecho sigue encerrando algunos misterios inconclusos que todavía tienen que resolverse. Pero aparentemente, la teoría del origen terrestre de estas células predomina en gran medida sobre la hipótesis de procedencia extraterrestre.

Por BFA

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